SAN MATEO EVANGELISTA - 21 de setiembre
De acuerdo con
el propio evangelio de San Mateo (9:9) y el de San Marcos (2:14), Mateo se
hallaba en su despacho de recaudación de tributos en Cafarnaúm, junto al mar de
Galilea, cuando Jesús le dijo: «Sígueme.» San Mateo respondió con admirable
prontitud a la exhortación al apostolado del Maestro: se despidió con un
suntuoso banquete de sus amigos y de su vida pasada y siguió, pobre, los pasos
y la doctrina de Jesús de Nazaret.
Como la
ocupación de Mateo, recaudador al servicio de Herodes Antipas, tetrarca de
Judea, era mal vista y aun despreciada por el pueblo judío, los fariseos
criticaron a Jesús al verlo comer con los publicanos y los pecadores, a lo que
Jesús contestó: «No he venido a llamar a
los justos, sino a los pecadores» (Marcos
2;15-17). Se supone que Jesús le impuso el nombre de Mateo, que significa «don del Señor»; antes de seguirle,
Mateo era llamado Leví o Leví de Alfeo, es decir, hijo de Alfeo.
El Nuevo
Testamento no aporta más detalles biográficos sobre su persona, si bien la
tradición indica que evangelizó Judea y, posteriormente, fue misionero en
Etiopía y Persia. Al parecer, vivió largos años en Antioquía, donde escribió su
Evangelio, que, por su destacado interés eclesiástico, permite vislumbrar la
realidad de una comunidad ferviente y disciplinada, esencialmente judía en
cuanto a su origen, pero alentada por un vivo ímpetu misional.
Hay disparidad de criterios acerca de su muerte, y mientras algunas fuentes mencionan que murió martirizado, otras afirman que falleció de muerte natural. Clemente de Alejandría aduce precisamente el ejemplo de San Mateo para demostrar que es posible salvarse sin el martirio. En 1808, la iglesia de la ciudad italiana de Salerno reafirmó que se habían hallado sus restos.
SOBRE SU EVANGELIO…
El Evangelio de San Mateo, escrito probablemente hacia el año 80, va dirigido a lectores palestinos o judíos crisitianizados y, por ello, familiarizados con el Antiguo Testamento. También por ello pone especial empeño en demostrar que Jesucristo es el Mesías anunciado. Desde los primeros tiempos de la Iglesia se concedió gran importancia a su testimonio; no obstante, la crítica moderna rechaza atribuirle, al menos en su totalidad, dicho evangelio. La festividad de San Mateo se celebra el 21 de septiembre.
EL TETRAMORFO DE LOS EVANGELIOS
La palabra 'tetramorfo' etimológicamente indica una representación de cuatro elementos. En la tradición cristiana, el profeta Ezequiel describe cuatro criaturas con cara humana y apariencia animal. Ya en la edad media, se asocian a los cuatro evangelistas, representados alrededor de Cristo. En las salas de arte románico destacan algunos ejemplos, tanto en pintura mural (el de Sant Climent de Taüll), como en pintura sobre tabla, como el del Baldaquí de Tost.
· El
león
representa a Marcos porque su Evangelio comienza hablando de San Juan Bautista,
que clama en el desierto. Su voz es como la del león, un animal fuerte y noble,
como lo será Jesús.
· El toro
es Lucas porque empieza hablando del sacrificio de Zacarías a Dios y el toro es
el símbolo del sacrificio, el deseo de una vida espiritual que permite al
hombre triunfar por encima de las pasiones animales y obtener la paz.
· El
águila
simboliza a Juan porque esta ave se considerada un animal sabio y clarividente,
que cuando vuela mira directamente al sol, y el Evangelio de Juan es más
abstracto y teológico que los demás.
· Finalmente,
el ángel es
Mateo, porque es el único que habla de la genealogía de Cristo, el Hijo del Hombre,
y además representa el amor divino, enviado por los ángeles (mensajeros de
Cristo) a los humanos.
LA MISERICORDIA DE DIOS Y LA VOCACIÓN DE MATEO (De la catequesis de S. S. Benedicto XVI en la audiencia general del miércoles 30 de agosto de 2006)
Queridos hermanos y hermanas:
Mateo está siempre presente en las listas de los Doce elegidos por Jesús. El primer Evangelio canónico, que lleva su nombre, nos lo presenta en la lista de los Doce con un apelativo muy preciso: «el publicano» (Mt 10,3).
Basándonos en las sencillas constataciones que encontramos en el Evangelio, podemos hacer un par de reflexiones. La primera es que Jesús acoge en el grupo de sus íntimos a un hombre que, según la concepción de Israel en aquel tiempo, era considerado un pecador público. En efecto, Mateo no sólo manejaba dinero considerado impuro por provenir de gente ajena al pueblo de Dios, sino que además colaboraba con una autoridad extranjera, odiosamente ávida, cuyos tributos podían ser establecidos arbitrariamente. Por estos motivos, todos los Evangelios hablan en más de una ocasión de «publicanos y pecadores», de «publicanos y prostitutas». Además, ven en los publicanos un ejemplo de avaricia y mencionan a uno de ellos, Zaqueo, como «jefe de publicanos, y rico», mientras que la opinión popular los tenía por «hombres ladrones, injustos, adúlteros» (Lc 18,11).
Ante estas referencias, salta a la vista un dato: Jesús no excluye a nadie de su amistad. Es más, precisamente mientras se encuentra sentado a la mesa en la casa de Mateo-Leví, respondiendo a los que se escandalizaban porque frecuentaba compañías poco recomendables, pronuncia la importante declaración: «No necesitan médico los sanos sino los enfermos; no he venido a llamar a justos, sino a pecadores» (Mc 2,17).
La buena nueva del Evangelio consiste precisamente en que Dios ofrece su gracia al pecador. En otro pasaje, con la famosa parábola del fariseo y el publicano que subieron al templo a orar, Jesús llega a poner a un publicano anónimo como ejemplo de humilde confianza en la misericordia divina: mientras el fariseo hacía alarde de su perfección moral, «el publicano (...) no se atrevía ni a elevar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Oh Dios, ten compasión de mí, que soy pecador!"». Y Jesús comenta: «Os digo que este bajó a su casa justificado y aquel no. Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado» (Lc 18,13-14). Por tanto, con la figura de Mateo, los Evangelios nos presentan una auténtica paradoja: quien se encuentra aparentemente más lejos de la santidad puede convertirse incluso en un modelo de acogida de la misericordia de Dios, permitiéndole mostrar sus maravillosos efectos en su existencia.
A este respecto, san Juan Crisóstomo hace un comentario significativo: observa que sólo en la narración de algunas llamadas se menciona el trabajo que estaban realizando esas personas. Pedro, Andrés, Santiago y Juan fueron llamados mientras estaban pescando; y Mateo precisamente mientras recaudaba impuestos. Se trata de oficios de poca importancia -comenta el Crisóstomo-, «pues no hay nada más detestable que el recaudador y nada más común que la pesca». Así pues, la llamada de Jesús llega también a personas de bajo nivel social, mientras realizan su trabajo ordinario.
Hay otra reflexión que surge de la narración evangélica: Mateo responde inmediatamente a la llamada de Jesús: «Él se levantó y lo siguió». La concisión de la frase subraya claramente la prontitud de Mateo en la respuesta a la llamada. Esto implicaba para él abandonarlo todo, en especial una fuente de ingresos segura, aunque a menudo injusta y deshonrosa. Evidentemente Mateo comprendió que la familiaridad con Jesús no le permitía seguir realizando actividades desaprobadas por Dios.
Se puede intuir fácilmente su aplicación también al presente: tampoco hoy se puede admitir el apego a lo que es incompatible con el seguimiento de Jesús, como son las riquezas deshonestas. En cierta ocasión dijo tajantemente: «Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego ven, y sígueme» (Mt 19,21). Esto es precisamente lo que hizo Mateo: se levantó y lo siguió. En este «levantarse» se puede ver el desapego de una situación de pecado y, al mismo tiempo, la adhesión consciente a una existencia nueva, recta, en comunión con Jesús.
ORACIÓN: Oh Dios, que
en tu infinita misericordia te dignaste elegir a san Mateo para convertirlo de
publicano en apóstol, concédenos que, fortalecidos con su ejemplo y su
intercesión, podamos seguirte siempre y permanecer unidos a ti con fidelidad.
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
REFLEXIÓN PERSONAL
1.
¿Para ti que significa el llamado
de Mateo en tu vida personal: VEN SÍGUEME?
2.
¿Cómo franciscano seglar a que te
compromete leer la historia de Mateo?
3.
Describe a modo de relato cómo
nació tu vocación a la vida franciscana seglar
@material
preparado por Hno. Miguel Cornejo ofs para la formación OFS de la Inmaculada del Callao
REFERENCIAS:
Ruiza, M., Fernández, T. y Tamaro, E. (2004). Biografía de San Mateo. En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea. Barcelona (España). Recuperado de https://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/mateo.htm el 21 de septiembre de 2020.
Directorio Franciscano (2020). San Mateo Apóstol. Efemeris de reflexión franciscana. Recuperado de: www.franciscanos.org el 21 de Setiembre de 2020
Museo Nacional
D’Art de Catalunya. El león, el toro, el águila y el angel: el tetramorfo.
Itinerario virtual. (España) Recuperado de https://www.museunacional.cat/es/el-leon-el-toro-el-aguila-y-el-angel-el-tetramorfo
el 21 de Setiembre de 2020



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